Nuestra Historia

En el ‘93, escuché a Chiara hablar de la Economía de Comunión, sus palabras me llegaron al corazón.

Comprendí que hablaba de una experiencia vital que conjugaba la capacidad y eficiencia empresarial, con la comunión y la fraternidad; todo inspirado en la cultura del dar y el fuerte sentido de gratuidad.

Era Gerente Comercial de un banco y ví como los empleados de limpieza eran desvalorizados, no cobraban lo justo, no sabían limpiar ni tratar a las personas… 

Y me dije: porqué no crear una empresa que ordene el trabajo digno de quienes produciendo servicios no son reconocidos socialmente, no son tratados como personas, nadie les enseña técnicas ni métodos para trabajar con profesionalidad, debía conjugar eficiencia y fraternidad.

Puse a disposición mis capacidades gerenciales y mi tiempo, organizando las necesidades de los clientes y de quienes necesitaban una fuente de trabajo, poniendo en cada caso en el centro a la persona. Aceptando clientes que no eran redituables, pero permitían generar nuevas fuentes de trabajo.

Con los empleados: pagando sueldos en término y leyes sociales reglamentarias; dando premios cuando cumplen, acudiendo con préstamos sin intereses en casos de enfermedad o accidentes. Seleccionando los lugares de trabajo, considerando las distancias del traslado o según las posibilidades de transportarse que cada funcionario tenga desde sus casas al trabajo.

Y todo sostenido por la relación con el socio-oculto, que interviene en cada circunstancia y conduce cada una de las situaciones, también las económicas.

Desde el primer momento donamos nuestras pocas utilidades para participar del proyecto de Economía de Comunión, movidos por el “den y se les dará” del Evangelio.

…y además viendo la necesidad de nuestros clientes ampliamos nuestros servicios a tareas de mantenimiento: cafetería, jardinería, plomería, electricidad y otros.

Actualmente estamos orgullosos de estar certificados y utilizamos todas las herramientas del Sistema de Gestión de Calidad de la Norma ISO 9001.